CALATAÑAZOR

Calatañazor muestra una organización urbana consecuencia de su ubicación, sobre una roca y su fialidad defensiva . Las calles, plazas y casas de Calatañazor se adaptan a la topografía y forma de la roca,  toda la población se organiza en torno a un eje marcado por dos calles que partían de las dos puertas mayores de la villa y se unen en la Plaza Mayor, al pie del castillo. La villa conserva el urbanismo original y casi todas sus casas con excepción de la Plaza Mayor,  parcialmente demolida,  reconstruida con edificios de ladrillo y cemento hacia 1960. Se conservan dos laterales y el emblemático “rollo” gótico,  símbolo de poder jurisdiccional en otro tiempo  en el que la nobleza ejercía su autoridad.


Calatañazor mantiene un marcado aspecto medieval, con sus calles empedradas con canto rodado, algunas casas blasonadas y las otras de arquitectura tradicional, con entramado de madera de sabina y  cubiertas de teja árabe. Las calles estrechas y quebradas, el castillo y el cerco de las murallas en todo su perímetro configuran un marco antiguo que imprime en el visitante sensaciones de otros tiempos. Los elementos arquitectónicos más notables, además de los defensivos, son la iglesia románico-gótica y las dos ermitas románicas (s. XII) extramuros.

 

Arquitectura castellana, las chimeneas cónicas
Arquitectura castellana, las chimeneas cónicas
Los componentes básicos de la arquitectura de esta zona son casas con una primera planta construida en piedra y segunda con adobe o entramado de madera recubierta de barro y paja. Destacan las chimeneas pinariegas, los aleros saledizos y balconadas de madera. Las chimeneas, de forma troncocónica dan lugar a una cocina de planta cuadrada  con el hogar de la lumbre, en uno de los lados, en el suelo. Tradicionalmente era el espacio donde se “hacía la vida”, al calor de la lumbre, siempre encendida, sobre la que colgaba un caldero con agua caliente. Alrededor del hogar, se sentaba, en banquetas y bancos (escaños), toda la familia y si las había, las visitas.

Leyenda de Almanzor
La tradición sostiene que en el año 1002  “en Calatañazor  perdió Almanzor el atambor”, que es tanto como decir que perdió su talismán de imbatible y que resultó derrotado. Desde el castillo se puede contemplar la extensa llanura hoy llamada “Valle de la Sangre, donde la leyenda sitúa el lugar en el que el más temible militar musulmán andaluz  libraría su última batalla.

Amigos de Calatañazor 2012
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